presxsalakalle
Lunes 14 de julio de 2008
Para muchos ya no es novedad el rol policial de la prensa, pero es durante estos últimos meses cuando se evidencia como los medios de comunicación siempre han trabajado, cada uno en su rol, con las fuerzas represivas y de seguridad.
Ya curados de espanto de las cientos de imágenes que comparten periodistas (tanto oficiales como alternativos, de forma voluntaria ó accidentalmente) con la policía.
Los programas de TV, llamados “docureality” (una mezcla del formato documental y reality) muestran a gustosos periodistas monitoriando y siguiendo la nauseabunda labor de carabineros, en otro canal acompañando y ayudando felizmente a la policía de investigaciones y por ultimo, el nuevo gusto y orgullo es ayudando a los gendarmes en las cárceles.
Centrandonos en este ultimo punto. El programa esta basado en mostrar distintos aspectos del mundo carcelario: homosexuales, VIH, mujeres, relaciones de pareja, traslados, allanamientos, etc. Conducido por un par de periodistas famosillos y faranduleros, que siguen la historia de un par de personas en prisión -cual asistente social o de vez en cuando se disfrazan de gendarme- para poder relatar las historias de vida dentro de los penales.
Claro la función de esconder la cárcel (por momento) no es urgente y pueden darse el gusto de mostrar orgullosos estos centros de exterminio de personas.
Los dialogos son evidenciadores, los periodistas desde el lado de gendarmeria balbucean: “pero no te has portado bien, no puedes optar a visita”, “tienes que hacerle caso a el/la teniente”, “cuando salgas tienes que trabajar”, “¿no estas arrepentido?”.
Dentro de los sucios valores que demuestra y transmite este programa esta el amor a la esclavitud asalariada llamada trabajo. Es entonces donde la necesidad primordial es que el preso de turno se encuentre arrepentido y deseoso de trabajar (irónico viniendo de parásitos que viven en lujosos departamentos del barrio alto, ganando sus sueldos por mostrar sus rostros y cuidar su imagen, como figuritas de porcelana).
Los presos son tratados y mostrados como menores de edad, en donde los gendarmes y el periodista (que hacen a veces de mediador entre gendarme/preso) tiene que disuadirlo, convencerlo y exigirle que se porte bien para que pueda recibir algún premio, o que no rompa ninguna regla, de esta forma todo seguirá “funcionando bien”.
La esquizofrenia carcelaria hace que se olvide rápidamente que las ridículas leyes del régimen interno las impone gendarmería; no cumplirlas no es ningún error, sino desconocer instintivamente un contrato que nunca se firmo.
La periodista impresionada de cómo se lleva la vida sentimental dentro de los penales de mujeres (relaciones de pareja entre mujeres). Hace que su estrechez mental se vuelva absurda y el sinsentido crezca. De esta forma los periodistas no se sorprenden de las condiciones brutales del encierro a personas o las extensas condenas, pero si se sorprenden por las consecuencias que genera este “lindo experimento” llamado cárcel. O acaso, ¿Qué tantas posibilidades existen de mantener una relación de pareja sana y fructífera con cámaras, allanamientos y horas predeterminadas para los encuentros?, ¿Cuántas relaciones sociales se pueden crear y construir en un lugar que solo deja sentir odio?
Estamos concientes de que no todos los presxs contaron su historia, no todxs lxs presxs le dieron la bienvenida amistosa a aquellos representantes de la paz social y por ende cómplices de sus cadenas.
Pero el poder de estos macabros generadores de opiniones, luego con la muerte de su director general Bernales (actual “dormido” policía gracias a un buen desperfecto en su helicóptero), llegaron a generar dentro de algun@s pres@s absurdos sentimientos como la pena, melancolía y tristeza por la muerte del denominado “general del pueblo”. Esta situación,(por desgracia verídica) solo nos muestra la enajenación que genera el encierro y la capacidad de moldear opiniones de estos periodistas.
Inclusive tienen la satisfacción de mostrar parte del discurso de un gendarme frente a los internos recién trasladados a los nuevos penales concesionados: “si rayan o pegan alguna foto de sus familiares en la celda, tendrán que pagar lo que cueste limpiarlo y/o sacarlo, si no tienen el dinero tendrán que pagarlo con días en prisión”.
Estos nuevos, modernos e inhumanizantes campos de concentración por ahora no necesitan estar completamente ocultos, ni que se niegue su existencia, se los puede mostrar por la TV, se los puede avalar, se pueden mostrar sus atrocidades sin el temor a la critica.
Y claro no hablan de la enorme tasa de suicidios en el traslado a las nuevas cárceles de aislamiento que han proliferado por Chile, no muestran las celdas de castigo, no dejan hablar respecto a la violencia cotidiana tanto física como sicológica, no muestran lo humillante de los allanamientos a las visitas o lo ridículo de las prohibiciones en las encomiendas…pero ¿queremos que la prensa burguesa lo muestre? No, ellos se sienten tan orgullosos y dichosos de sus fechorias que no necesitan avergonzarse.
A la prensa burguesa nunca le pediremos nada!
Fuente: www.presxsalakalle.blogspot.com
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